¿Quieres 100 GB de disco gratis?

Imagen de Arturo

Los tienes en tu casa, pero llenos de cosas inútiles.

Empezando por el principio, el otro día leí el post de Matt Kloskowski en el blog de Scot Kelby, un post que ha causado un gran revuelo en la blogosfera fotográfica y no es para menos.

Matt, entre otros libros, es autor de uno sobre capas en PS, o sea, como trabajando con capas consigues hacer una edición no destructiva de los archivos fotográficos; pero en ese artículo decía y mostraba que él muchísimas veces hacía una edición destructiva: borrar, acoplar, etc. y lo justificaba porque sabiendo el destino final del archivo y la probabilidad, en muchos casos baja, de tener que volver a la edición de ese archivo, no merecía la pena llenar el disco duro con inmensos TIFF's o PSD's que rara vez se vuelven a utilizar.

Decía que escribir el libro sobre las capas y ahora hacer lo contrario es como lo de que hay que conocer las reglas para después saltárselas.

La lectura de ese artículo me hizo dar un vistazo a mis discos duros de archivo. Yo, hasta la aparición de LR, guardaba con exquisito esmero los masters de cada una de las fotos que procesaba. Bien es verdad que eran TIFF's y la cosa no era tan grave como si fueran PSD's con capas, mucho más pesados.

Pero el argumento era el mismo. Me temía que esos archivos nunca más los volvería a utilizar. Así que cree una Smart Collection con los archivos TIFF y salieron del orden de los 2000 y pico. Los revisé y salvé un par de docenas (1 por 100) que eran TIFF a tamaño de impresión de algunas de mis mejores fotos.

El resto, antes de borrarlas, las convertí con LR a JPG's de máxima resolución pero comprimidos al 80% (o sea de medio mega en promedio) que coloque en el mismo lugar que los otros.

Esa operación me ha dado 100 GB de espacio gratis (que en mi caso son 300 GB ya que mi dispositivo primario está en RAID 1 y tiene un backup simple).

Pensé un rato sobre lo que iba a hacer, porque al fin y al cabo 100 GB son baratos hoy en día y podía conservar esos masters tranquilamente. Ocurrió que a la vista de lo que dudaba entre conservar o no, en la mayoría de casos si tuviera que volver sobre esos archivos trataría las fotos de otra manera y para conservar la memoria me valía con el JPG comprimido que me daba para una buena ampliación en el caso de que mis herederos quieran hacer una biografía después de mi muerte.

Obviamente, si no existiera LR no me hubiera dado la panzada de buscar, convertir y borrar. Pero, una vez más, LR ha demostrado hacer fácil las cosas más complicadas.