Los yogures de Ana Rosa

Imagen de Maribel

El otro día, cenando con Bea en su casa, terminamos y veo que se levanta como si un resorte se hubiera disparado. Se lanza hacia un armario de la cocina, coge un frasco lleno de pastillas de color ámbar, lo abre y me da una:
- Tómate esto
Yo, que tengo la mala costumbre de pimplarme todo lo que me dan, bebo agua y me tomo una pastilla que me da el aspecto de una canica.
- Qué es? -pregunto después- (muy tarde direís...)
- Aceite de Onagra, dice mi hermana, con cierto aire de suficiencia, como si toda la vida hubiese sido seguidora de La Botica de Txumari. Sirve para los trastornos menstruales y para la piel.
- Y tú crees que servirá de algo? -pregunto yo-
- Claro, me dice... yo me la tomo cada dia con un Actimel...

Llego a la farmacia mientras una señora muy peripuesta habla con la farmacéutica. Hablan de una crema que parece ser que es mágia contra las arrugas. La mujer habla del peligro de los radicales libres. Yo pregunto, bastante asustada, si se trata de un grupo terrorista. La farmacéutica, que me conoce, piensa que es una manifestación de este sentido del humor tan francamente que a veces tengo. La mujer peripuesta me mira horrorizada imaginando que yo no sé las consecuencias que pueden tener los radicales libres en mi vida...

Pongo la tele y Ana Rosa me habla como si tuviera que transmitirme una noticia de vida o muerte: todo viene desde el interior, dice. Y creo que no se refiere a la famosa frase de El Principito, sino a lo que hace nuestra alimentación en nuestra piel... Toma essensis, me dice... con aceite de borraja que cuidará tu piel desde dentro...

Demasiados estímulos para un alma influenciable como la mía. Como si fuese un robot, me voy al Carrefour, compro verdura, fruta, los yogures de Ana Rosa, las pastillas de color ámbar y un par de cremas que se cargarán los radicales libres...

Y no sé si estaré mejor... pero al menos podré dormir sintiéndome segura... hay que ver que dura es la vida de la mujer del Siglo XXI...