El criticón cabalga de nuevo

Imagen de Arturo

Ayer dediqué parte de la tarde a ver exposiciones de fotografía. Sea por la primavera fotográfica de la UJI o porque estamos en plenas fiestas fundacionales, el caso es que vi seis y nos encontramos una cerrada.

Tengo dos conclusiones, pero las dejaré para el final que es donde se ponen las conclusiones.

En el Museu de Belles Arts estaba la exposición de Olga Batista, Dones d'Ofici, organizada por la Asociación de Dones Nacionalistes "Terra"con retratos de mujeres que trabajan. 20 retratos de buen formato 1x0,6 m. diría yo, con poses de estudio, una iluminación cuidada y cálida, encuadres variados y atrevidos en algunos casos.

Quizá el atrezzo es demasiado evidente, pero no lo veo como un defecto. Se trata de lo que se trata y la reivindicación no es estruendosa. Resulta funcional y cumple perfectamente su cometido.

Estaban montadas en di-bone y papel semibrillo, pero el digital cantaba. En algunas sombras cantaba la traviata. Ya volveré como primera conclusión.

La siguiente exposición estaba en la Llotja del Cànem, con la I Biennal Internacional de Fotografia 2007", organizada por INSPAI. Son los premios de un concurso con diversas secciones, color y B&N, etc. Buen nivel, pero los inevitables niños pobres, africanitos, etc. estaban allí en abundancia. Algunos baritados de verdad daba gusto verlos, pero algunos cielos melladianos estropeaban el conjunto, incluso en el B&N. Bien presentado, buena rotulación, buen regusto.

A continuación vimos Ellas de Rafael Navarro, en el edificio Hucha de Bancaja. Lo mejor de la tarde. Gran formato, grano químico, un positivado excelente y una tenática que recorría la geografía del cuerpo femenino con un resultado irregular. Quiero decir que algunas fotos encontraban un encuadre original, acertado y plástico y otras se quedaban en la búsqueda. Alguna incluso sonaba a vista y es que el desnudo femenino también está excesivamente trillado.

Seguimos en la sala de exposiciones de la Caja Rural San Isidro. Tuvimos que luchar con la bedela que inistía en que la exposición se había terminado la semana pasada. No obstante la convencimos para que nos la enseñara si todavía estaba colgada y cuando entramos en la sala descubrimos que todavía le quedaban varios días de vigencia.

Este es la segunda conclusión. En dos semanas no había ido nadie a verla. Ni qué decir tiene que en las otras tres exposiciones anteriores eramos los únicos espectadores.

Bueno, esta exposición la hacen algunos enchufados de la UJI que los llevan a las Islas Columbretes y hacen fotos. Lo cierto es que allí, a tiempo justo, no es fácil hacer buenas fotos y entre el digital, que cada una es de un fotógrafo diferente, el tamaño no es muy grande, entiendo que no vaya mucha gente a verla.

No obstante hay alguna buena foto y además original.

En las Centro Cultural Las Aulas vimos una exposición de fotografía taurina. Me salto la parte de las fotos que están copiadas sobre azulejos y voy al papel, que en esta ocasión es mate y sin cristal lo que hace que se vean perfectamente y sin reflejos, además de reproducir unos negros profundos.

La temática se presta. Retratos de matadores actuales y algunas tomas de encuadre y motivo original. Creo que es una buena exposición, aunque no sé si todas o parte proceden de cámara digital y en ocasiones canta la máscara de enfoque y no hace falta ampliar a gran tamaño. Se ve ya a 40x60 o similar.

Lo que tiene este tema es que mezcla la fotografía de retrato, con la de autor y con la de reportaje y queda un poco sin alma. Es una sensación rara, uno sale de allí un poco vacío porque le ha faltado la capacidad de aislar o de conjugar aproximaciones diferentes.

Y como los folletos, catálogos, etc. brillan por su ausencia o los tienes que pagar, pues no me acuerdo del nombre del fotógrafo y lo lamento.

La exposición que estaba cerrada también iba de toros, el XVIII Concurso Internacional de Fotografía Taurina organizado por el Club Taurino de Castellón, la Fundación Dávalos-Fletcher y el Ayuntamiento de Castellón. Otra vez será.

Y finalmente una sorpresa, un éxito de público para estar en un local casi escondido en un callejón de la parte vieja, el Museo Etnológico. Allí había una exposición de Francisco Fabregat, Castellón, Pasado y Presente. La típica exposición de fotos antiguas al lado de las que se pone otra actual tomada desde el mismo lugar. Una gozada, la menos fotográfica pero la más divertida y, repito, concurrida.

Ahora las dos conclusiones, dichas en plan categórico que llevo mucho escrito:

1 - O eres un genio del post-proceso o la fotografía química le da cien vueltas a la digital en cuanto haces una copia generosa, digamos de más de 60 cm.

2 - La fotografía no le interesa a nadie. Si quieres ver gente en una sala, véte a Madrid, Paris, Londres, Milán o Nueva York a ver una exposición de un Maestro consagrado y ve en fin de semana, no vaya a ser que ni así.