
Yo siempre he admirado a Chema Madoz porque valoro mucho que la foto venga precedida de una idea previa y en él es completamente evidente; pero nunca había visto, ni en libros, tantas fotos de Madoz juntas.
Huelga comentar esas fotos, son tan conocidas como comentadas y yo no tengo nada que añadir, aparte de intentar cerrar la boca y no parecer un pasmado.
La exposición está en el claustro del Obispado de Teruel, que además de bello es cómodo ya que está cerrado por una inmensa claraboya y dotado de aire acondicionado y música clásica ambiental. Le fallan los reflejos del sol sobre el cristal que cubre las fotos para ser un lugar idóneo. Ojalá tengáis suerte y pilléis un día nublado, será fantástico detenerse en cada una de las fotos y ver el juego de analogías, metáforas, paradojas o metonimias de las que Madoz es un maestro consumado.
Como propina, en la logia del cuarto piso hay otra muestra de Andrés Fernández titulada “País de Octubre”, demasiado melladiana para mi gusto, como casi todo lo que no pertenece a los clásicos.
Lo mismo ocurre con la exposición colectiva sobre el agua que, fuera de Teruel Punto Photo se puede ver en la visita a los Aljibes Medievales.
Por cierto, el torico sigue sin crecer.