
Creo que mi posición acerca de que un texto ayuda a entender una fotografía queda clara. De modo que el título e incluso su ausencia dice cosas sobre la foto y el fotógrafo, de una forma breve y concisa.
También hemos comentado la tendencia a usar el inglés en los títulos, algo tan difícil de entender como irresistible.
En otras ocasiones, el título no tiene que ver con la fotografía sino con la utilidad que se le quiere dar forzado por el hecho de que la fotografía tiene poco que ver con ello y sin explicación no hay sentido posible.
Vamos, que un título salva muchas situaciones que el lenguaje fotográfico no consigue hacer y en otras lo complementa.
Pero hay una situación más que es cuando el título se carga la foto. Imaginaos un caso real cuyos detalles omitiré. Se trata de una serie interminable de fotografías de árboles solitarios. El autor empieza bien, con títulos sugerentes, pero poco a poco los árboles solitarios siguen y la imaginación poética del autor se agota. De momento ya va por "Sosegada Benignidad" y estoy temblando porque la serie continua.
En estos casos es cuando tiene utilidad aquello de "Sin título, 1" o "Árbol LXXXIII", lo otro es meterse en un jardín boscoso y lleno de lianas.
Como casi siempre las cosas tienen doble filo, o te cortas con uno o te rajas con el otro.