
Fundidos en negro
Paco Martí
Galería Kessler-Battaglia (Valencia)
Del 14.01.2010 al 13.02.2010
Paco es un tipo cariñoso, lo que le convierte rápidamente en entrañable, pero sus fotos son más esquivas porque tiene su mundo, un mundo privado al que no te prohibe entrar, pero tampoco te acompaña cuando lo haces y como su fotografía tiene mucho de su mundo necesitas interpretarlo a base de retazos de conversación oída al vuelo. A él no le sacarás ni una palabra.
Para muchos, tener que escribir sobre sus fotos sin ninguna apoyatura más les parecerá que es la verdadera interacción entre la obra y el espectador. Bueno.
Evidentemente Paco ya ejerció durante la toma, la selección y el montaje la interacción entre la obra y el autor; pero ¿qué pasa entre el autor y el espectador, si no hay más comunicación que la propia obra?. Indefectiblemente habrá tantas opiniones como espectadores y, en el caso de Paco, autor intelectual, tantas opiniones erróneas como espectadores. Como espero que Paco lea estas líneas, le recuerdo que Bleda y Rosa escriben más que fotografían y, en mi opinión, su obra debe ser primero leída y luego vista. ¡Tu verás, Paco!
Lo que está claro es que la obra que Paco acaba de colgar gusta. De eso no hay duda. Y también está claro que ofrece un aspecto de calidad, de dignísima calidad. En ello colaboran la expresión fotográfica en primer término, pero también el hecho de que la exposición en una galería de arte es otro nivel, por encima incluso del de la mayoría de exposiciones. Que un mercantilista del arte acceda a poner todos sus activos durante el 8% del tiempo de su actividad anual al servicio de una colección como Fundidos en negro, es una garantía de calidad. Se juega su dinero y se juega su prestigio que a través de su clientela acaba de nuevo por ser su dinero.
La calidad en la presentación es otro factor decisivo, que comparte con las exposiciones en sala (las de los bares son otra cosa) y aquí Paco ha vuelto a dar en el clavo. Marcos de pino claro, papel de tamaño generoso para una mancha fotográfica ajustada a las dimensiones humanas. Relativamente pocas obras, aunque tratándose de trípticos encadenados son muchos más disparos. Un milagroso binomio cristal-iluminación que no reflejaba absolutamente nada; y por último una sala que presta su asepsia hospitalaria al realce de la obra expuesta.
La sala es más bien pequeña, el satélite más bien incómodo aunque necesario, pero el ambiente del casco viejo de Valencia y su situación en un pasaje de la Plaza de la Reina, le dan mucho carácter al evento.
La colección consta de ocho o nueve fotos (si hubiera habido catálogo o yo hubiera tomado notas lo sabría con exactitud) compuestas, cada una de ellas, de tres disparos monocromos, virados a un sepia amarillento muy agradable y con un viñeteado que ayuda a la unión de las fotos y a cerrar la atención sobre el mensaje de cada una de ellas.
Por lo general, cada tríptico cuenta una historia, en algunas se repite el concepto variando las fotos, en otras cambia tanto que a falta de más pistas, a mi se me escapa el lenguaje.
Yo creo que es una road movie por fascículos, una serie que habla de camino y destino de una forma cíclica y repetitiva; y en medio de ella otras fotos que opinan sobre ciertos acontecimientos que suceden en ese caminar en círculos. Una opinión que se da utilizando el mismo lenguaje que se da para ilustrar el camino, un camino que siempre llega al destino porque a Paco, me parece que, cualquier destino le vale con tal de que tenga realidad palpable. Es como si los destinos que Paco busca -o encuentra- no fueran más que interrupciones del propio camino, paradas, estaciones.
Así, los trípticos tienen una imagen central que es el objeto o el destino y unas fotos laterales que son los personajes o el camino, se trate de una opinión o de un traslado. Y ese lenguaje funciona en todos los casos, es efectivo y didáctico aunque en ocasiones pueda más la impresión, la sensación, la emoción, que el discurso claro y diáfano.
Cuando sea un crítico de postín y deje atrás mi condición de cascarrabias le pediré al autor explicaciones de lo que no entiendo, aunque me temo que de Paco solo obtendré un clic y una sonrisa pícara.