La belleza imperfecta

Imagen de Arturo

No se si lo habréis notado. A mi me pasa y creo que le pasa a casi todo el mundo: Las chicas que encuentro más guapas, o por lo menos, más fotogénicas son ligeramente bizcas.

No tanto como para causar repulsión o provocar la carcajada -conmiseración también, pero ahora toda la conmiseración está concentrada en el terremoto de Haití y no puedo distraer ni un gramo-, solo un poco de estrabismo, el justo para hacernos dudar.

Hay otra cosa que también me choca. Cuando una mujer, tipo "fashion victim" pero no modelo profesional, posa para una foto la mayoría de las veces mete para adentro las puntas de sus pies. Eso denota un defecto físico, pero hecho desde un posado queda gracioso y molón. De hecho, lo hacen y las mujeres siempre saben muy bien lo que hacen.

Así que se nos va al traste toda la teoría de la belleza clásica, donde las proporciones y los rasgos deben ser exactas las unas y perfectamente angelicales los otros. Ahora para dar bien en las fotos tienes que ser un poco bizca y patizamba.

Esta es la versión pública de la frase esa de "conocer las reglas para saltárselas", es decir, si la niña tiene la mirada perfecta (la regla) hay que llevarla al oculista para que la deje bizca (el salto) y lo mismo con los pies aunque esto, afortunadamente, no requiere cirugía.

Por eso no vamos a centrar las cosas, solo las desplazamos un pelo. Ni vamos a ponerlas en el tercio, lo movemos otro poco. Y el horizonte ni a 1/3, ni a 1/2, ni a 2/3. Lo dejamos por ahí convenientemente caído -un grado bastará- y ya tenemos la foto perfecta. Si además tenemos una modelo, le pedimos que ponga los pies zambos y se haga la bizca -mejor que no sea bizca de verdad porque nos tendremos que casar con ella- y ale hop!, nuestra foto en el Olimpo.