
Sigo pensando que lo evidente, lo llamativo, lo sorprendente, lo típico, etc. son grandes peligros para los fotógrafos. Es el árbol que no te deja ver el bosque.
Mark Gong viajó a Cuba y presenta un reportaje en Burn Magazine que tiene el mérito principal de haber traspasado lo evidente y haber entrado en lo real. Aunque hay dos o tres perlas, las fotos del reportaje no son nada del otro mundo, pero una a una y sobretodo en su conjunto, dan una visión completamente real de la vida en Cuba.
No más estereotipos, aunque los roce. No más turistiqueo. Cuba tal y como es, sin concesiones.